Reglas para sentir y conocer las mociones (1ª Semana)
Discernimiento de Espíritus
Estas reglas son para sentir y conocer las varias mociones que se causan en el alma: las buenas para recibir y las malas para lanzar.
1.Cómo actúa el enemigo en los viciosos
En las personas que van de pecado mortal en pecado mortal, el enemigo acostumbra proponerles placeres aparentes, haciendo imaginar deleites y placeres sensuales, para más conservarlos en sus vicios. El buen espíritu actúa al revés: punzándoles y remordiéndoles la conciencia.
2.Cómo actúa en los que progresan
En los que van purificando sus pecados y subiendo de bien en mejor, es propio del mal espíritu morder, entristecer y poner impedimentos con falsas razones para que no pase adelante. Propio del buen espíritu es dar ánimo y fuerzas, consolaciones y quietud.
3.Qué es la Consolación Espiritual
Cuando en el alma se causa alguna moción interior con la cual el alma viene a inflamarse en amor de su Criador y Señor. También cuando lanza lágrimas motivadas por el dolor de sus pecados o la Pasión. Finalmente, todo aumento de esperanza, fe y caridad, y toda alegría interna que llama y atrae a las cosas celestiales.
4.Qué es la Desolación Espiritual
Todo lo contrario a la consolación: oscuridad del alma, turbación, moción a cosas bajas y terrenas, inquietud, tentación, falta de fe, falta de esperanza, falta de amor; hallándose el alma toda perezosa, tibia, triste y como separada de su Criador.
5.REGLA DE ORO: En desolación no hacer mudanza
En tiempo de desolación nunca hacer mudanza; mas estar firme y constante en los propósitos y determinación en que se estaba antes de la tal desolación. Porque así como en la consolación nos guía el buen espíritu, en la desolación nos guía el malo, con cuyos consejos no podemos acertar.
6.Qué hacer en la desolación
Aunque no debemos cambiar los propósitos anteriores, mucho aprovecha mudarnos intensamente contra la misma desolación: insistiendo más en la oración, meditación, en examinar mucho y en alargar en algún modo la penitencia.
7.Cómo portarse en la consolación
El que está en consolación piense cómo se habrá en la desolación que vendrá después, tomando nuevas fuerzas para entonces.
Adaptado de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola (1548).